En vacaciones cada persona disfruta haciendo lo que más le gusta: leer, pasear, montar en bicicleta, hacer barbacoas con los amigos y la familia, tomar el sol o simplemente, no haciendo nada (que tampoco está mal) o como es mi caso, que como mejor me lo paso es haciendo fotos tanto en superficie como bajo el agua de manera, que hago lo que más me gusta: bucear y hacer fotografías.

Si la fotografía en superficie requiere una preparación previa del equipo para evitar disgustos, la fotografía submarina requiere una preparación algo más minuciosa dependiendo del equipo del que se disponga, porque si algo falla, bajo el agua no tiene solución. La noche anterior revisión de  la cámara, las baterías, foco de luz, flash, la  caja estanca y por supuesto comprobar que la tarjeta está vacía y dispuesta para capturar imágenes.

Como cada día, a las 08:30 de la mañana, y después de  un buen desayuno,  me dirijo  al Centro de Buceo junto a mi hermano Norberto, mi hija Esther y Javi  el yerno de mi hermano que también son submarinistas.

En el Centro de Buceo es donde nos reunimos todos los buzos  para planificar la composición de los grupos y los puntos de inmersión. En mi grupo además de los que ya he comentado también están Manolo el jefe de grupo, Mariano, María, Iván, Vanesa y en alguna ocasión se nos une Mario, y en cada pareja se dispone como mínimo de una cámara de fotos submarina. 

En Calabardina (Águilas) que es donde buceo,  existen varios puntos de inmersión pero hay uno que le llaman  “La Cueva de la Virgen” que es la joya de la corona y es el que voy a comentar en esta ocasión. Es un lugar espectacular en el que  no es necesario bajar muchos metros  para disfrutar del paisaje marino y su fauna.

Desde el embarcadero salen los distintos barcos con los grupos de buzos a los puntos de inmersión: – Los Meros, Caribeña, Ruta de los barcos, Cueva del mármol y por supuesto, La Cueva de la Virgen.

El grupo al completo – ocho buzos -, el mar en calma, una vez equipados sin olvidar las cámaras de fotos, nos vamos tirando al agua, unos de pie otros de espaldas, la mayoría se pone el chaleco con la botella en el agua – hay alguna excepción que se equipa en el barco – y una vez que nos damos el “Ok” en superficie, picamos hacia el fondo.

Nos dirigimos hacia un pecio (barco hundido) que se encuentra a 25 metros de profundidad (el color dominante es el azul) y  en el que normalmente hay congrios, morenas, bancos de corvinas, cangrejos ermitaños, Nudibranquios y otras especies.

En el recorrido después de pasar una zona de algas (posidonias) podemos ver en un arenal la cola de una  avioneta hundida que sirve de refugio a algunos animales.

El tiempo de inmersión está limitado a la carga de la botella y la profundidad, por lo que no estamos mucho tiempo en este lugar y nos dirigimos hacia la Cueva de la Virgen pasando por una zona de rocas (aquí hay menos profundidad 10 -15 mts aprox. por lo que entra más luz de la superficie)  en la que vemos alguna langosta y algún pulpo juguetón.

La cueva tiene entrada y salida por el otro extremo con una cavidad en su interior en el que se refugian algunos salmonetes, escórporas, y en sus grietas también suele haber algún   gusano de fuego y con suerte podemos ver Caballitos de mar (hippocampus).

En el interior de la cueva es necesario el uso del flash y los focos además de tener sumo cuidado en los movimientos para no levantar partículas que arruinen las fotos por el reflejo del flash.

Pasados 50 minutos aproximadamente, iniciamos el ascenso para realizar la parada de descompresión si fuera necesario, o en cualquier caso la parada  de seguridad para  finalizar la inmersión. Esta inmersión dura una hora, pero es muy intensa y divertida.

Al final en el centro de buceo comentamos entre nosotros y con los  otros grupos las experiencias y fauna que se ha visto y sobre todo mostrando las fotografías conseguidas, todo acompañado de  unas cervezas, buen ambiente y mucha camaradería

Esta es una de las inmersiones más comunes y sencillas que se hacen aquí. en Cabo de Cope

Para los demás puntos de buceo – alguno de ellos son de más profundidad – es necesario tener algo más de experiencia y por supuesto, el responsable de Centro, Diego Martínez, es quien se encarga de seleccionar los grupos que según la experiencia acreditada y el estado del mar, pueden realizar estas inmersiones.

En otra ocasión comentaré estas y otras inmersiones que son apasionantes, bien por su profundidad, bien por las características de la zona o bien por el tipo de fauna marina que allí se puede encontrar: peces Luna, Barracudas, Águilas marinas, etc.

Antonio Martínez Rodríguez

Categorías: Historias

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